martes, 24 de diciembre de 2013

LA EUTANASIA


La eutanasia es la acción  u omisión que acelera el fallecimiento de un paciente terminal o en agonía con el objeto de evitar sufrimientos. La aplicación de la eutanasia es motivo de controversia en todos los países donde se aplica ya sea de manera legal o ilegal. Hay razones para pensar que la eutanasia debería ser legalizada en nuestra sociedad actual.
Toda persona tiene derecho a la vida pero también tiene derecho a morir dignamente. En una sociedad democrática avanzada, los derechos deben acompañar a los ciudadanos desde que nacen hasta que mueren.  Así como se regula el proceso de fecundación y gestación del feto, de la misma manera y con la misma claridad, debe regularse el proceso final de la vida de un paciente. Es injusto y moralmente inaceptable que una persona tenga que soportar una tortura en sus últimos e interminables días de enfermedad terminal o de agonía porque los médicos y los familiares del paciente deban mantenerse amarrados a leyes que castigan la aplicación de la eutanasia.
Toda persona mayor de edad y con plena capacidad de obrar tiene derecho a manifestar anticipadamente su voluntad, personalmente o ante un representante autorizado, sobre los cuidados y el tratamiento asistencial que desea recibir en el proceso final de su vida, sea que la decisión que tome para un eventual proceso terminal o de agonía implique un desenlace fatal. Lo que se busca es evitar el sufrimiento o la tortura que pudiera ocasionar un tratamiento o el carácter terminal o agónico de una enfermedad. Legalizar la eutanasia sería, por consiguiente, garantizar la primacía de la voluntad de la persona en el proceso final de su vida.


jueves, 4 de julio de 2013

USO DE IMPLANTES MAMARIOS

Según las estadísticas de la Sociedad Americana de Cirugía Plástica, en el año 2012, 347.824 mujeres en E.E. U.U. recibieron implantes mamarios, un 64% más desde el 2000. En muchos otros países igualmente se ha hecho popular la cirugía estética que aumenta los senos. El motivo que induce a las damas a aumentarse el busto es indiscutiblemente el deseo de verse más atractivas frente a las demás personas, pero sobretodo más femeninas frente a los hombres. Esto, en opinión de quienes se oponen al uso de este procedimiento estético, constituye, más allá de una expresión clara de vanidad entre las féminas, un riesgo para el bien más preciado que es la salud personal. Considero que el uso de siliconas es, aparte de problemático, innecesario, y tal práctica la justifico solo si se lleva a cabo con fines terapéuticos.
Reconstruir los senos no es tarea fácil; los cambios en la anatomía pueden acarrear trastornos emocionales en quien los padece. De acuerdo a una investigación realizada por una revista estadounidense sobre epidemiología, las mujeres a quienes se les ha agrandado el pecho por razones de estética observan triple riesgo de cometer suicidio. Sucede que las personas psicológicamente inestables, con trastornos del comportamiento alimentario, que sufren de depresión, que se automutilan, etc., al intentar mejorar su autoestima cambiando su apariencia física, no logran su objetivo porque el problema verdaderamente no radica sino en su actitud. También sucede que por presión, ya sea externa, o de la pareja, una mujer es llevada a tomar la decisión de usar siliconas. Al pasar el tiempo a la persona le asalta la pregunta de si ella realmente era eso lo que deseaba. La edad también significa un problema. Sucede que pacientes demasiado jóvenes necesitan amamantar, o mayores de 50 años que no toleran la anestesia, y pacientes en general que por la prótesis dificultan los exámenes de mamografías. Por esto, debería tomarse muy en serio este tipo de procedimiento invasivo. 
Invertir en cirugía estética es costoso. Un implante relleno de gel de silicona podría costar más 1.000 dólares en E.E. U.U. Usar material de silicona de bajo costo y consultar a cirujanos “económicos” con poca experiencia no garantiza la buena calidad y seguridad en la intervención quirúrgica.

Considerando los contra que implica el uso de implantes mamarios, es seguro decir que el beneficio de aumentar la autoestima de una persona no supera los riesgos a la salud, las  condiciones de vida y la vida misma. 

jueves, 8 de marzo de 2012



ANÁLISIS SOCIOPOLÍTICO DE LA REALIDAD VENEZOLANA

Un análisis sociopolítico de la realidad venezolana se hace necesario a los efectos de conocer el tipo de relaciones económicas, políticas e ideológicas que presenta, en los actuales momentos, una sociedad capitalista como la venezolana. Un análisis exploratorio cuyos resultados nos pueda servir de herramientas para plantear ideas que apunten a la conformación de una propuesta de un nuevo sistema político alternativo, cuya materialización nos acerque a los venezolanos hacia ese sueño de una patria socialista revolucionaria, tal y como lo tenemos planteado en el proyecto nacional Simón Bolívar. Son varios los enfoques metodológicos que nos pudieran servir para llevar a cabo tal análisis; se mencionan varios enfoques porque escoger uno solo sería disponer de tan solo un camino, una postura para observar la realidad que queremos estudiar. Ciertamente no se puede hablar de un ángulo perfecto que ofrezca una visión absoluta desde el que se pueda observar y analizar una realidad, y mucho menos cuando se trata de una realidad compleja y llena de incertidumbres. Para la realización de un análisis sociopolítico del caso venezolano, hemos de considerar los siguientes enfoques: Teoría de la prospectiva política, de la acción social, de sistemas, del desorden y el caos, y la teoría en construcción que ha presentado recientemente el filósofo argentino Enrique Dussel, que sintetiza en su libro “20 Tesis de la Política”. El análisis sociopolítico a través del cual intentaremos aproximarnos a la realidad venezolana y su relación con el mundo actual, parte de la perspectiva de las clases populares, los movimientos sociales y actores sociales progresistas; por tanto no está basado en la visión mediatizada de una minoría que utiliza los medios de comunicación, sistemas educativos y culturales para reproducir el modelo dominante. No es la visión de la modernidad capitalista. Es la visión de un pueblo que trata de encontrar una salida a las contradicciones existentes en unas relaciones de producción injustas, explotadoras, heredadas desde hace más de quinientos años, cuando los europeos desembarcaron en las islas del Caribe, saqueando nuestras tierras, aniquilando a nuestra raza y reemplazando nuestra cultura por nuevos valores y principios que atribuían a la razón y al auge de la Modernidad.  
Inicialmente, consideraremos la Teoría de la Prospectiva Política. Existe la imagen deseada de un proyecto de país, plasmada en la constitución nacional y una visión política definida en el primer plan socialista, 2007-2013, Proyecto Nacional Simón Bolívar. El pueblo está participando mayoritariamente, junto a una gama de actores sociales. El escenario que está planteado a largo plazo es la transformación de la sociedad venezolana. Existe la coincidencia con el enfoque de la acción social, según el cual los actores y movimientos sociales influyen de manera decisiva en la transformación de la sociedad por ella misma, historicidad, según Alain Touraine. Nuestro modelo, el caso venezolano, incorpora la historicidad en una sociedad que se encuentra constituida por una serie de jerarquías de sistemas; y es que estos sistemas están insertos en una sociedad, cualquiera que sea ésta, en lo local o nacional. Una sociedad que según Touraine, no se define por su funcionamiento, sino por su capacidad de transformarse. Un aspecto que consideramos no pertinente respecto a los postulados de Tourain, es cuando asegura que el “desarrollo de la creatividad práctica” en manos de la sociedad y de las fuerzas que auspician los cambios, debilita a los garantes metasociales del orden social representados en la religión y el ejército; pues sucede que en Venezuela no ha sucedido algo parecido; por cuanto el líder que encabezó junto a su pueblo la toma del poder, emergió de entre las filas del ejército, y ese garante metasocial – el ejército- (que otrora en países como Argentina, Chile, Uruguay mantuvo el orden social plegándose a la clase dominante), no se debilitó,  muy por el contrario, salió fortalecido al unirse al pueblo y es de esperarse que ha de mantenerse así por siempre, pues el ejército ha logrado identificarse y consustanciarse plenamente no con una élite al servicio de la oligarquía nacional, sino con el pueblo, coadyuvando en la reconstrucción de la patria. En cuanto a la Teoría del Desorden y el Caos, pensamos que lo que puede significar orden para un sujeto, grupo u organización, para otros, puede ser señal de desorden. Como razón dialéctica se señala que en la teoría del Desorden y el Caos existe una dinámica que separa el orden del desorden y que tal dinámica se considera el caos. Se puede decir además que indistintamente del modo de producción capitalista o socialista imperante en una sociedad, siempre habrá quienes consideren que se vive en una situación de orden y otros que consideren esa misma situación como de  desorden. Actualmente eso sucede en el ambiente político venezolano, donde quienes hacen el papel opositor consideran que estamos en una situación insostenible de desorden total; lo contrario señalamos quienes defendemos este proceso de cambio de paradigmas relativo a la construcción de un socialismo bolivariano.
Solamente hay un camino para eliminar los males que nos aquejan: aspiramos al establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niños. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.
Según la teoría en construcción de Enrique Dussel, el campo político es toda una complejidad, donde la comunidad política basada en principios normativos promueve la transformación institucional, la cual, es la clave para poder lograr un nuevo sistema político, a través de la praxis de la liberación. Esta praxis de la liberación debe tener esperanza, aquello que quiero tener, un nuevo paradigma, que no se supone sea el paradigma de la modernidad. Debe contener además un proyecto político con transformaciones factibles en el corto, en el mediano y el largo plazo. Tiene que ser claro en sus estrategias para poder tener una acción transformadora que signifique proyectos específicos y con mucha eficacia. Con medios adecuados, tales proyectos se pueden alcanzar. Por consiguiente hay que movilizarse desde el vanguardismo en la búsqueda de un liderazgo, dejando atrás la vanguardia y orientándose hacia un sistema en donde la participación sea simétrica y todos participen por igual en la toma de decisiones. En cuanto a la praxis, está llamada a ser crítica, ya que debe acabar con el carácter hegemónico de la clase dirigente. El estado no se supone que ha de desaparecer. Se transforma estructuralmente, gracias a los cambios tecnológicos en electrónica. El Estado puede devenir con visos de virtualidad. La estructura del Estado que es rígida y además se presenta burocratizada, ha generado un proceso institucional desvirtuado. Aunque la tecnología cibernética, en los actuales momentos puede permitir una transformación institucional, donde se originen con facilidad procesos administrativos, tales como normas, leyes, procedimientos, etc.
Con la modernidad, y la revolución francesa, teníamos: igualdad, fraternidad y libertad. Al hablar de transmodernidad hay que referirse a: Alteridad, solidaridad y liberación.
La igualdad si la consideramos como alteridad estamos reconociendo al otro, es decir a la pluriculturalidad. La fraternidad no debe considerarse como amistad, sino como las  oportunidades que todos tenemos, como la solidaridad con la cual se logra el desarrollo de la capacidades. La libertad no debe considerarse como el derecho de autonomía, sino como la liberación. Hay que anotar que de la dominación opresiva se debería pasar a la liberación. La libertad no se ha de considerar como  libertad individual, sino como un proceso de liberación.
Esta propuesta de Enrique Dussel es relevante a lo que estamos aspirando en Venezuela. Es un enfoque que propone un nuevo sistema político como el que nosotros nos hemos fijado como situación deseada. En Venezuela hemos decidido avanzar y actualmente estamos construyendo la vía hacia el socialismo y hemos iniciado un proceso de transición en base a los lineamientos del Proyecto Nacional Simón Bolívar,  para construir esa vía  hemos contado a favor con la presencia de un líder, de un movimiento y ahora de un partido que viene realizando serios  esfuerzos para organizar un equipo de gobierno que le permita construir las condiciones objetivas y subjetivas necesarias para el cambio. 



sábado, 12 de noviembre de 2011

ULTIMATE FIGHTING CHAMPIONSHIP

CAÍN VELÁSQUEZ  VS.  JUNIOR DOS SANTOS 
PESO COMPLETO


PRELIMINARES:

GUIDA  VS  HENDERSON
POIRER  VS  GARZA
SWANSON  VS  LAMAS
JOHSON  VS  HARVISON
YAMAMOTO  VS  UYENOYAMA
SEMERZIER  VS  PERALTA
CÁCERS  VS  ESCOVEDO
PIERCE  VS  BRADLEY
ROSA  VS  LUCA



SÁBADO 12 DE NOVIEMBRE,  9 PM, 
ANAHEIM, CA.

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VIDEO CUANDO CAÍN VELÁSQUEZ, PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA, SE CONVIRTIÓ EN EL CAMPEÓN INDISCUTIDO PESO COMPLETO DEL 'ULTIMATE FIGHTING CHAMPIONSHIP' CONTRA EL CALIFORNIANO, BROCK LESNAR, EL 23 DE OCTUBRE, 2010, EN ANAHEIM, CALIFORNIA:




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VIDEO DONDE  EL BRASILEÑO JUNIOR DOS SANTOS SE CONVIERTE EN CAMPEÓN MUNDIAL INDISCUTIDO DE  LOS PESOS COMPLETOS DEL UFC, DERROTANDO AL MEJICANO CAÍN VELÁSQUEZ POR K.O. A LOS 48 SEGUNDOS DEL PRIMER ASALTO:



viernes, 4 de noviembre de 2011

La historia de las cosas

Las cosas tienen su historia y en el actual sistema el hombre las produce infinitamente, solo que nuestro planeta no es infinito. Annie Leonard nos presenta qué está detrás de la historia de las cosas:



El dinero es deuda

El presente documental nos narra la historia del dinero, un tema clave y muy pertinente en lo que respecta a la actual crisis económica que experimenta el capitalismo a escala mundial:



miércoles, 2 de noviembre de 2011

Participación ciudadana y ética revolucionaria

Con la aprobación de la constitución de la República Bolivariana de Venezuela el 15 de diciembre de 1999, se dio un gran paso hacia la refundación de la república  y a la construcción de un nuevo estado con el cual se pretende la creación de a una nueva sociedad democrática, participativa y protagónica. Se establecieron unos valores y principios fundamentales, que constituyen la base para lograr cambios estructurales en la sociedad venezolana y desmontar una vieja institucionalidad.  Se aspira a lograr una nueva institucionalidad regida por unos principios fundamentales, entre los que se destaca, primordialmente, la ampliación de los derechos de participación que tiene las comunidades en la gestiones de cada uno de los poderes públicos. Para tal efecto, el artículo 62 del texto constitucional dice lo siguiente:
“Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos  directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas.
La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más favorables para su práctica.”
Escarrá, (2003) declara: “El artículo 62 constitucional se nos presenta como un imperativo del más alto orden que constituye al ciudadano como un verdadero contralor social, quienes a través de los distintos mecanismos y formas de participación establecidos en el ordenamiento jurídico, entablan una dialéctica permanente y constante con las instituciones y órganos que conforman al Estado, a los efectos de llevar la conducción de la actividad gubernamental”. Se entiende que la participación tiene que ver con la formación, ejecución y control de la gestión pública, y la respectiva garantía del ejercicio de este derecho. 
El artículo 70 también reza:
“Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocación del mandato, las iniciativas legislativa, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas cuyas decisiones serán de carácter vinculante, entre otros; y en lo social y económico: las instancias de atención ciudadana, la autogestión, la cogestión, las cooperativas en todas sus formas incluyendo las de carácter financiero, las cajas de ahorro, la empresa comunitaria y demás formas asociativas guiadas por los valores de la mutua cooperación y la solidaridad.”
El ciudadano común está consciente de que ahora dispone de unos medios y mecanismos jurídicos para ejercer la participación. El artículo 2 de la Ley Orgánica de los Consejos Comunales define:
“Los consejos comunales, en el marco constitucional de la democracia participativa y protagónica, son instancias de participación, articulación e integración entre los ciudadanos, ciudadanas y las diversas organizaciones comunitarias, movimientos sociales y populares, que permiten al pueblo organizado ejercer el gobierno comunitario y la gestión directa de las políticas públicas y proyectos orientados a responder a las necesidades, potencialidades y aspiraciones de las comunidades, en la construcción del nuevo modelo de sociedad socialista de igualdad, equidad y justicia social.”
Cuando se habla de “gestión directa de políticas públicas” se hace referencia a la implementación de toda esa gama de políticas que debe implementar el Estado teniendo como protagonista a las comunidades organizadas. Ahora, hay que preguntarse si esta participación activa de las comunidades se desarrolla, con el mismo entusiasmo, en todas las políticas trazadas por el Estado, en cumplimiento del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social 2007-2013; de la misma forma, si hay una participación efectiva de las comunidades, por ejemplo, en las políticas de educación y preservación del medio ambiente. Para responder a estos interrogantes hay que establecer primero si el Estado venezolano actualmente legisla sobre la protección del medio ambiente y/o desarrolla políticas ambientales. 
El artículo 127 dice:
“Es un derecho y un deber de cada generación proteger y mantener el ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro. Toda persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado. El Estado protegerá el ambiente, la diversidad biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales…
Es una obligación fundamental del Estado, con la activa participación de la sociedad, garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación, en donde el aire, el agua, los suelos, las costas, el clima, la capa de ozono, las especies vivas, sean especialmente protegidos, de conformidad con la ley.”
Y el artículo 128:
“El Estado desarrollará una política de ordenación del territorio atendiendo a las realidades ecológicas, geográficas, poblacionales, sociales, culturales, económicas, políticas, de acuerdo con las premisas del desarrollo sustentable, que incluya la información, consulta y participación ciudadana. Una ley orgánica desarrollará los principios y criterios para este ordenamiento.”
En efecto, sí existe participación ciudadana en todos los ámbitos, dado que somos una democracia participativa y protagónica, y está expresada, o se hace referencia a ella, a lo largo de todo el articulado de la Constitución Bolivariana de Venezuela. En cuanto a si existe legislación ambiental, el Art. 127 nos habla de unos derechos y deberes, y de una obligación fundamental del Estado de garantizar un ambiente sano. El Art. 128, por su parte, habla del desarrollo de políticas ambientales donde se consulte a la participación ciudadana. En el Proyecto Nacional Simón Bolívar no aparece una línea estratégica dedicada especialmente al cuidado del medio ambiente, pero sí está manifiesta la preocupación sobre el cuidado y defensa del mismo a lo largo de algunas estrategias y políticas. Con respecto a si los venezolanos estamos participando en las políticas de educación y preservación del medio ambiente hay que decir que sí. Lo que hay que considerar es si estamos participando con un principio de responsabilidad. Me refiero al aspecto que tiene que ver con la refundación ética y moral de la nación que queremos transformar.
Al respecto, nos encontramos con el objetivo planteado en la primera directriz del Proyecto Nacional Simón Bolívar, el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social de la Nación, (2007-2013):  
“Crear una sólida arquitectura ética de valores que conformen la Nación, la República y el Estado moral-socialista”.
Esta ética de valores, según se desprende del primer plan socialista, deberá fundarse en las corrientes humanistas del socialismo y el pensamiento doctrinario del libertador Simón Bolívar. Uno se pregunta si un proyecto ético y moral de tal magnitud, orientado a dar forma a la conciencia revolucionaria del ciudadano, de ser implementado, sería la clave para una participación efectiva en las políticas públicas, cualesquiera que desarrolle el Estado. Voy a mencionar aquí un caso referente a las políticas ambientales. Con la implementación de la política de ahorro de agua impuesta por el gobierno nacional, por motivo de la escasez de lluvias en todo el país, se logró, según informó el Ing. Alejandro Hitcher, ministro del poder popular para el Ambiente, que la ciudadanía del Distrito Capital ahorrara 30 millones de litros de agua en pocas semanas. Esto, al parecer, es una muestra de que en nuestra relación con el medio ambiente, los revolucionarios, sí podemos realizar tareas con miras a emprender un proyecto ético y moral. Solo que hace falta que el gobierno nacional tenga que intervenir para que las leyes sean acatadas. Es decir, no cumplimos con esa cuota de ahorro de agua por iniciativa propia y atendiendo a los principios y valores éticos sobre el correcto uso de los recursos naturales. Esta situación nos plantea la necesidad de una educación ambiental guiada  bajo el principio de responsabilidad.  Decimos esto dado que, si bien hemos llegado al gobierno y estamos ejerciendo la participación ciudadana, al parecer no tenemos suficientes herramientas que nos sirvan de referentes éticos para apuntar hacia valores tales como, el bien común, la corresponsabilidad moral, la eficiencia, la honestidad, la solidaridad, el amor, el respeto a la naturaleza, entre otros. Nuestra actuación, en cambio, está impregnada de antivalores como el  individualismo, el egoísmo, el consumismo, la destrucción de la naturaleza; rendimos culto al fetiche materialista y a la corrupción, la felicidad está en la acumulación de riquezas. Muchos ejercemos la participación ciudadana pero abrumados por una conciencia capitalista. Nos hacemos elegir voceros de un consejo comunal en nuestra comunidad no por nuestra convicción de luchadores sociales, porque queremos proteger el medio ambiente o transformar el mundo, sino que lo hacemos porque intuimos que al administrar fondos nos puede quedar una ganancia, hablando en términos económicos. De tal manera que la preocupación no radica tanto en la certeza de si existen derechos políticos reconocidos en la constitución nacional, de si los conocemos y los ejercemos a plenitud, y de manera espontánea, de si participamos o no en la gestión pública. El conflicto más bien radica en que nuestra actuación está de antemano viciada por la ética del capital.
Recordemos las tres estrategias y políticas que se desprenden de la primera línea estratégica del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación, 2007-2013:
1-3.1  “Transformar la sociedad material y espiritualmente”,
1-3.2  “Desarrollar la conciencia revolucionaria”,
1-3.3   “Superar la ética del capital”.
Considerando estas estrategias y políticas, uno debería reflexionar y  preguntarse: ¿Qué estamos haciendo los venezolanos para intentar cambiar el estado de cosas? ¿Estamos realmente formando el hombre nuevo y la mujer nueva? ¿Estamos generando una política educativa destinada a neutralizar la ética del capital, que nos permita desmontar la muralla ideológica desde la cual se atrinchera el capitalismo? ¿Estamos todos siendo lo suficientemente corresponsables en la materialización de estas estrategias? ¿Es decir, somos partícipes espontáneos en el diseño y realización de tareas concretas que nos ayuden a lograr las metas que nos exijan estas líneas estratégicas? ¿No hace falta una ética revolucionaria que guíe nuestra participación? Podríamos concluir entonces que está latente una carencia de principios y valores en términos de una ideología revolucionaria. Una debilidad ideológica campea en amplios sectores de la población. Nuestro Presidente ha estado insistiendo en la creación de una “escuela de cuadros”, en que instancias de participación como los consejos comunales, deben transcender su gestión comunitaria a la promoción del trabajo político e ideológico. “Los cuadros políticos deben ser fundamentalmente pedagogos populares, capaces de potenciar toda la sabiduría que existe en el pueblo” (El Troudi, Harnecker, Bonilla-Molina, 2005). Una educación en valores socialistas se hace necesaria. Una educación que vaya más allá de la adquisición de conocimientos. “Una educación que asuma los valores éticos fundamentales tales como: 1) El amor a la verdad; 2) El apego a la sobriedad y a la lealtad; 3) La dedicación y la responsabilidad al trabajo; 4) El interés por preservar la justicia y el bien común. En contraposición a antivalores como la venganza, el odio, la hipocresía, la avaricia, el egoísmo y la cobardía.” González, (2007). El trabajo y el estudio deben ser permanentes. De lo que se trata es de una revolución ética; una revolución de la conciencia. Nuestra participación ciudadana en la gestión pública debe estar impregnada de una ética revolucionaria. La educación y los valores son clave y deberían ir de la mano. Por tal razón lo expresó Bolívar en el discurso de Angostura*:
“Moral y luces son los polos de una república, moral y luces son nuestras primeras necesidades."

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* Discurso pronunciado por Simón Bolívar el 15 de febrero de 1819, en la provincia de Guayana, con motivo de la instalación del segundo Congreso Constituyente de la República de Venezuela en San Tomé de Angostura (hoy Ciudad Bolívar); publicado en el Correo del Orinoco, números 19, 20, 21 y 22 del 20 de febrero al 13 de marzo de 1819.